Prende fuego
Para mayor analogía, los estoicos enseñaron que el universo muere
en el fuego y renace del fuego y que el proceso no tendrá fin y no
tuvo principio.
El libro de los seres imaginarios. Jorge Luis Borges
En esta ocasión, el título ha precedido a todo el proyecto. La interrupción abrupta de una relación y la lectura de una novela con este mismo título -de argumento muy distante-, pusieron el foco en el carácter polisémico de ciertas metáforas, entre las que Prende fuego se encuentra sin duda.
El incendio como metáfora poética representa tanto lo destructivo como lo purificador, aquello que arrasa y aquello que limpia; puede simbolizar la violencia que consume hasta las cenizas o la pasión que enciende y da forma al deseo; es signo de aniquilación y, al mismo tiempo, promesa de renacimiento; fuerza que devora lo existente o impulso que transforma la materia en otra cosa. En su ambigüedad, el símbolo no determina su significado poético: lo muestra ardiendo.
Este proyecto enfrenta la ambigüedad poética del símbolo con el autorretrato de mis propias conductas.